REFLEXIÓN SOBRE "LA CONJURA DE LOS NECIOS" DE LUIS GUITIÉRREZ ROJAS
Esta semana os ofrecemos en nuestro blog un artículo de Luis Gutiérrez Rojas (médico residente en psiquiatría). En dicho escrito, el autor critica el hecho de que, hoy día, los medios de comunicación, y muy especialmente la televisión, contribuyan a crear en la población una visión errónea de lo que es la realidad.
Hace algunos años, si se quería obtener información sobre algún tema, lo más habitual era recurrir a un experto o, si se tenía la formación suficiente, profundizar en la materia leyéndose un libro. La opinión del ciudadano de a pie no era tenida en consideración.
Con la llegada de la democracia, se le empezó a dar más importancia a las ideas de la población; pues había también un mayor acceso a la cultura. Esto parecía ser algo positivo en un principio; pero hoy día, y sobre todo con el auge de la televisión, se ha convertido en un fenómeno que nos ha superado en cierta medida.
La televisión ha introducido en su programación a personajes que no rozan la intelectualidad en su sentido más estricto. Se trata por tanto, de un cierto intrusismo en la profesión del periodista, que es visto con total naturalidad por la audiencia. En los tiempos que corren cualquier “personajillo” del mundo del “famoseo” puede tratar en pantalla temas complejos, sin que los espectadores se paren a pensar que realmente esas personas no tienen ni la más remota idea de lo que hablan. Además, tan grave es el desconocimiento que poseen, como la forma de poner de manifiesto sus opiniones. El género televisivo del debate también se ha ido deteriorando con el paso del tiempo. Ahora debatir sobre un tema no es expresar tus creencias y escuchar las del contrario; sino que hoy el objetivo de los contertulios es que sus palabras acaparen el mayor tiempo posible y destruir al “contrincante” (llegando incluso a los gritos y a los insultos).
De la misma manera, la interactividad propiciada por los avances comunicativos también parece haberse convertido en un arma de doble filo. Por ejemplo, las cadenas de televisión invitan a los televidentes a participar en encuestas vía sms sobre temas de actualidad. Otra forma, son las preguntas formuladas a unos viandantes supuestamente elegidos al azar. Estos dos casos son la muestra de cómo se da protagonismo a los juicios elaborados por los ciudadanos, en detrimento de los especialistas en los distintos campos.
En resumen, el artículo de Guitiérrez Rojas reclama la aparición de intelectuales en los medios de comunicación. También sugiere que no debemos hablar sobre un tema si no lo conocemos bien y que recurramos a los libros cuando queramos formarnos, no a internet. No obstante, dentro de los que son los medios en sí mismos, el autor se muestra partidario de la prensa; ya que con los géneros periodísticos de opinión que en ella aparecen (artículos de opinión, cartas al director, etc.) se puede lograr un conocimiento más contrastado.
Por último, nos gustaría dar nuestra opinión sobre el tema abordado en este artículo. Nosotros consideramos que es correcto y necesario tener en consideración las opiniones de los ciudadanos; pero esa no debe ser la base de nuestra formación. La voz de la población tiene que aparecer en los medios, pero no acapararlos. Pensamos que lo más apropiado es que los temas de interés general sean tratados por expertos y, que si se desea, se muestren algunas visiones de la gente de a pie, a modo de complemento, pero no como sustitutivo. Así, mediante los expertos, obtendremos un conocimiento más acertado sobre la realidad (siempre y cuando se trate de especialistas de distintas ideologías, para evitar la manipulación) y con los ciudadanos podremos aproximarnos a las repercusiones que dicha realidad produce sobre nosotros en general.
Hace algunos años, si se quería obtener información sobre algún tema, lo más habitual era recurrir a un experto o, si se tenía la formación suficiente, profundizar en la materia leyéndose un libro. La opinión del ciudadano de a pie no era tenida en consideración.
Con la llegada de la democracia, se le empezó a dar más importancia a las ideas de la población; pues había también un mayor acceso a la cultura. Esto parecía ser algo positivo en un principio; pero hoy día, y sobre todo con el auge de la televisión, se ha convertido en un fenómeno que nos ha superado en cierta medida.
La televisión ha introducido en su programación a personajes que no rozan la intelectualidad en su sentido más estricto. Se trata por tanto, de un cierto intrusismo en la profesión del periodista, que es visto con total naturalidad por la audiencia. En los tiempos que corren cualquier “personajillo” del mundo del “famoseo” puede tratar en pantalla temas complejos, sin que los espectadores se paren a pensar que realmente esas personas no tienen ni la más remota idea de lo que hablan. Además, tan grave es el desconocimiento que poseen, como la forma de poner de manifiesto sus opiniones. El género televisivo del debate también se ha ido deteriorando con el paso del tiempo. Ahora debatir sobre un tema no es expresar tus creencias y escuchar las del contrario; sino que hoy el objetivo de los contertulios es que sus palabras acaparen el mayor tiempo posible y destruir al “contrincante” (llegando incluso a los gritos y a los insultos).
De la misma manera, la interactividad propiciada por los avances comunicativos también parece haberse convertido en un arma de doble filo. Por ejemplo, las cadenas de televisión invitan a los televidentes a participar en encuestas vía sms sobre temas de actualidad. Otra forma, son las preguntas formuladas a unos viandantes supuestamente elegidos al azar. Estos dos casos son la muestra de cómo se da protagonismo a los juicios elaborados por los ciudadanos, en detrimento de los especialistas en los distintos campos.
En resumen, el artículo de Guitiérrez Rojas reclama la aparición de intelectuales en los medios de comunicación. También sugiere que no debemos hablar sobre un tema si no lo conocemos bien y que recurramos a los libros cuando queramos formarnos, no a internet. No obstante, dentro de los que son los medios en sí mismos, el autor se muestra partidario de la prensa; ya que con los géneros periodísticos de opinión que en ella aparecen (artículos de opinión, cartas al director, etc.) se puede lograr un conocimiento más contrastado.
Por último, nos gustaría dar nuestra opinión sobre el tema abordado en este artículo. Nosotros consideramos que es correcto y necesario tener en consideración las opiniones de los ciudadanos; pero esa no debe ser la base de nuestra formación. La voz de la población tiene que aparecer en los medios, pero no acapararlos. Pensamos que lo más apropiado es que los temas de interés general sean tratados por expertos y, que si se desea, se muestren algunas visiones de la gente de a pie, a modo de complemento, pero no como sustitutivo. Así, mediante los expertos, obtendremos un conocimiento más acertado sobre la realidad (siempre y cuando se trate de especialistas de distintas ideologías, para evitar la manipulación) y con los ciudadanos podremos aproximarnos a las repercusiones que dicha realidad produce sobre nosotros en general.

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